sábado, 15 de septiembre de 2012


Tengo un álter ego. Un señor, gordo, moreno, que fuma en pipa y se rasca el bigote mientras se sirve su tercera copa de whisky. Devora libros en su sillón de terciopelo rojo mientras su gato persa se acurruca junto a la ventana.
Ahora tengo un álter ego, que, por qué no, sale a pasear antes de que amanezca. No tiene tele, ni ordenador. Pero es más consciente de los niños muertos. Y por eso calla, aunque no enmudece.
Le gusta andar descalzo. Oír como la madera cruje al ritmo de sus pasos, sentir la hierba colándose entre sus dedos y la arena marcando su talón.
Quizás mañana sea una octogenaria que bebe té esperando que sus nietos la llamen antes de que lo haga la muerte o ...
Tengo un álter ego que puede ser muchos a la vez.


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