sábado, 8 de junio de 2013


Se alimentan de mi sangre,
los bichos que viven conmigo en mi habitación.
Dejan sus huellas en mi piel.
En una semana no habrá ni rastro de su paso.
Son bichos aburridos, inofensivos.
Prefiero arriesgarme a que su picadura pueda decidir sobre mi
muerte.

lunes, 1 de abril de 2013


I can say perfectly soberly that I know myself and I know the worst I am capable of and I know that I have done it. I am judge by the World as a Monster and I have no quarrel with that, even though I might say in passing that people who rain down bombs or burn cities or starve and murder hundreds of thousands of people are not generally considered Monsters but are showered with medals and honours, only acts against small numbers being considered shocking and evil.

What I know in Myself is my own Evil. That is the secret of my comfort. I mean I know my Worst. It may be worse than other people's worst but in fact I do not have to think or worry about that. No excuses. I am in peace. Am I a Monster? The World says so and if it is said so then I agree. But then I say, the World does not have any real meaning for me. I am my Self and have no chance to be any other Self. I could say that I was crazy then but what does that mean? Crazy. Sane. I am I. I could not change my I then and I cannot change it now.



Too Much Happines - Alice Munro.

viernes, 25 de enero de 2013


Abrí los ojos con esfuerzo. Y las vi. Allí seguían las estrellas que había pegado en el techo de mi habitación cuando aún soñaba con ser astrónoma. Entonces todo volvió a mi mente como si de una lluvia de meteoritos se tratase. Me arrepentí de haber despertado porque eso significaba que respirar volvería a doler. 

viernes, 4 de enero de 2013


Se me había olvidado cómo mantener una conversación de amor. Los nervios pronto se tornaron en concentración. Para entender. Para descifrar la marca de África, en su lengua.

- Aquí la gente cree tanto en la brujería que sostienen que si das siete vueltas alrededor de cierta piedra te conviertes en hombre.
- ¡Qué guay! Pues probaré. ¿Si tú lo haces te conviertes en mujer?
- Lo harás. Mejor ni lo intentes.
- Si fuera un tío, seríamos colegas para siempre.
- Algún día seré rico y te compraré todo lo que quieras.
- Quiero un elefante.
- Te compraré un coche.
- No, prefiero ir en elefante a los sitios. ¡Sería genial!
- Eso es imposible. Si quieres te puedo comprar una persona y vas montada en ella. Aquí en Kenia se valora más a los animales que a las personas.
- Las personas son animales.
- Animales con dinero.
- ¿No hay una piedra que te convierta en elefante?

viernes, 28 de diciembre de 2012




Duermo más de diez horas diarias. Dos más de respiración consciente hasta la comida. 
Repto hasta la cocina. 
Después me tumbo y cierro los ojos. Me obligo a adentrarme de nuevo en otro mundo. Porque no quiero vivir el mío. Me obligan a despertar. 
Vaga. 
Pienso que no existes. Así es más fácil.
Me convenzo de que el sexo fue inventado por El Corte Inglés. 
Compre condones. 
Compre lubricantes. 
Compre juguetes. 
Así que el amor son los padres. 
Recuerdo que cada 6 de enero me levantaba ansiosa para acabar descubriendo que no habían acertado en nada. Puede que por eso haya perdido la esperanza en que la vida también lo hará.

martes, 18 de diciembre de 2012


Hoy he soñado que te morías. Me desvelé pensando en la de tiempo que hace que no sé de ti. En cómo terminaron las cosas entre nosotras. Y en cómo no me enteraría si te murieras. No podría llorarte. Quizás ni tendría sentido porque hace tiempo que decidiste enterrarte para mí. Y ya te lloré entonces. Ya me enfadé suficiente. ¿Cuál es la diferencia entre seguir vivo pero perdido y estar realmente muerto?  - me pregunté dando vueltas entre las sábanas. Decidí no seguir por ese camino y encomendarme al sueño de nuevo. Entonces aparecieron bichos. Putos bichos asquerosos. Uno me picaba y dolía. Sabía que significaba que me iba a morir. Volví a despertarme. Eran las 4.34 de la madrugada. Me daba miedo volver a soñar, pero no quería mover el cuerpo de la cama. Me puse a pensar en cosas que odio. Y me di cuenta de que soy aburridamente normal. Por eso preferí obligarme a dormir. Otra vez. Parece que mis sueños me afectan más que la vida real.