Sangrar por los huesos.

viernes, 31 de agosto de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
Nunca se me dio bien encontrar el
equilibrio. Quizás porque es aburrido.
Vivo entre dos mundos.
Disfruto sacando muertos de la tierra.
Imagino cuando estaban vivos. Y sonrío.
Las estrellas que veía allí podrían
estar muertas y me veo apoyada sobre el coche del tigre en el capó.
Toco los huesos, siento la carne.
Juego a encajar las piezas. Nunca gano. Juego.
Vivo entre dos mundos y no se me da tan mal.
Juego a encajar las piezas. Nunca gano. Juego.
Vivo entre dos mundos y no se me da tan mal.
He encontrado la solución: todos los gatos se llaman Paka.
martes, 14 de agosto de 2012
¿Se puede estar muerta aún siendo más consciente que nunca
de la propia respiración? Abro la boca para inhalar aire. Hago esfuerzos para
que el oxígeno llegue a mis pulmones – unos pulmones que intento destrozar con
cada calada mal dada. Sé que no está bien. Sé que no estoy bien. Pero
simplemente me siento y observo cómo la cortina se mueve siguiendo una pauta
perfecta marcada por el viento. Mientras, todo explota a kilómetros de aquí. Y
yo sigo muerta, con los ojos secos y los pies sucios de andar descalza. Mi piel
se agrieta, pero no veo la sangre, no siento la sangre. ¿Seguiré viva? – me
pregunto. Qué más da, si aquí sólo sobrevivo durmiendo lo justo y bebiendo en
exceso.
lunes, 13 de agosto de 2012
Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O
Miro en silencio.
Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O
Asiento con la cabeza.
Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O
Y yo, sin embargo, dispuesta a saltar por una vez.
Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O
Ya me ha quedado claro.
Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O-Ene-O
Es un sí.
sábado, 11 de agosto de 2012
Mi piel era más
Mi piel – más blanca – en su habitación
Mi piel
Mi piel se cae a cachos
Mi piel.
De qué sirve hablar de piel, si no sientes la carne detrás,
si los huesos no articulan la senda de la sangre. Hablo de pellejo, no de piel.
La piel es algo más. Se palpa, se roza, se besa, se lame, se huele, se abre. La
piel esconde una máquina imperfecta. El pellejo cuelga, solo, junto a mi ropa.
Cada noche dejo que se airee para que por la mañana parezca fresca. Parezca.
viernes, 10 de agosto de 2012
Tengo, tengo, tengo,
tú no tienes nada,
tengo tres ovejas en una cabaña.
Irónicamente me ha venido esa canción a la cabeza.
Y sí sé porqué.
Pepito me mira inquietante mientras devoro helado, mientras trago tanta coca cola light como para mantenerme despierta cuatro días seguidos. Consumo todo lo que me rodea, incluso aunque no me guste. Mi estómago dice basta. Mi cerebro dice basta. Pero la angustia grita más fuerte, más alto que ninguno de ellos. Pepito se aburre de verme comer. Y yo me lamento de que comer ya no sea un placer. Nada lo es.
Quiero volver y sentir que soy tú.
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